Las enfermedades profesionales, una tarea pendiente del sistema de salud
Fernando G. Benavides
Catedrático emérito de salud pública, Universitat Pompeu Fabra
La falta de reconocimiento de las enfermedades profesionales por parte del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) es un problema secular bien conocido en España. Diversas estimaciones indican que solo se reconoce un 25% de los casos de enfermedades profesionales que deberían ser reconocidos por la Seguridad Social.
Pero el hecho de que sea la Seguridad Social, de responsabilidad estatal, no exime de responsabilidad a los servicios asistenciales, cuya competencia corresponde a los gobiernos autonómicos. Posiblemente, en esta diferencia en cuanto al nivel de compromiso y en su necesaria coordinación, pensando en el ciudadano, resida una de las causas de esta injusta situación que afecta a miles de personas que trabajan y contraen una enfermedad relacionada con su trabajo.
Efectivamente, como hemos manifestado en el reciente informe ‘Diagnóstico y propuestas de mejoras en la determinación de contingencias profesionales en Cataluña‘, realizado a petición de la UGT de Cataluña, hay diversas razones que explican el infrarreconocimiento. Entre ellas, la falta de información entre los médicos del sistema de salud – público o privado- que les atienden y que desconocen la importancia del trabajo en la etiología de determinadas enfermedades y los procedimientos para declararlas.
Esto resulta especialmente preocupante en Cataluña, donde el artículo 5 del Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social, se cumple solo parcialmente. Dicho artículo establece los criterios para la notificación y el registro, así como el procedimiento de comunicación de las enfermedades de posible origen laboral por parte de todos los médicos del sistema de salud, con independencia de su especialidad o del nivel asistencial.
Así, como se muestra en el mencionado informe, y de acuerdo con el Observatorio de Contingencias Profesionales de la Seguridad Social sobre las estadísticas de las enfermedades profesionales comunicadas y cerradas con baja a través del sistema CEPROSS, en Cataluña se comunican menos enfermedades profesionales que en Navarra, por ejemplo, aún teniendo en cuenta la diferencia poblacional entre los territorios. Una diferencia que ha ido aumentando de 5 veces inferior en 2011 a 10 veces menos en 2023. Ahora bien, una vez comunicadas, el porcentaje de bajas reconocidas por el INSS es similar entre las comunidades autónomas, lo que nos lleva a concluir que el problema surge porque los médicos del sistema de salud no comunican suficientes sospechas de enfermedad profesional. De hecho, en 2022 en Catalunya se reconocieron 6.500 enfermedades profesionales, pero tomando como ejemplo Navarra – teniendo en cuenta la población y la estructura productiva – deberíamos haber reconocido unos 39.000 casos.
A fin de contribuir a mejorar el reconocimiento de las enfermedades profesionales, y como experiencia pionera, el Hospital del Mar, en colaboración con el Centro de Investigación de Salud Laboral de la UPF, creó en 2010 la Clínica de Patología Laboral (CPL), con el objetivo de ayudar a los médicos especialistas de los diferentes servicios clínicos a comunicar la enfermedad que padecía su paciente si sospechaban que fuera profesional.
En el periodo analizado, se han comunicado a la CPL 303 casos de sospecha de enfermedad profesional, de los cuales se han estudiado 226, tras excluir aquellos no afiliados a la Seguridad Social o en los que la enfermedad ya había sido reconocida, entre otros supuestos. De los casos analizados, se confirmó la sospecha en 159 (70,4 %). De estos, 117 pacientes y/o sus familiares iniciaron el proceso de reclamación, que se cerró con el reconocimiento de enfermedad profesional en 67 casos (57,3 % de los 117). Unos resultados modestos, pero que suponen un logro enorme para cada paciente, ya que supusieron un avance significativo: vieron incrementada su pensión y accedieron, entre otras ventajas, a un copago farmacéutico del 0 %.
Pero, además, el hospital del Mar ha podido valorar el coste que representa atender a estos pacientes por una patología que debe ser financiada por los presupuestos de la Seguridad Social, con cargo a las cuotas. Así, en base a una muestra de 13 casos, se estimó un coste medio de alrededor de 36.000€ – desde 62.000€ en el caso de un cáncer a 100€ por una hipoacusia o 3.000€ por un trastorno musculoesquelético. De esto se deriva que la asistencia sanitaria prestada por parte del sistema público de salud, que debería haber sido asumida por la seguridad social en Cataluña, sería de unos 5 millones de euros anuales.
Entre sus recomendaciones, se propone extender la experiencia de la CPL del Hospital del Mar a otros hospitales como la vía más eficaz para fomentar un mayor reconocimiento de las enfermedades profesionales y para implicar al sistema de la Seguridad Social en la financiación de la parte del gasto sanitario que le corresponde.

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