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Una Agencia de Salud Pública para completar el Sistema Nacional de Salud

Hace unos días, el Consejo de ministros aprobaba -por segunda vez- el Anteproyecto de Ley por la que se propone crear la Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP). Un organismo previsto en la Ley General de Salud Pública de 2011, y que seguramente seguiríamos esperando, quizá alguna década más, si no hubiéramos padecido la pandemia. El refranero español, con el tan castizo “No hay mal que por bien no venga” vuelve a recordarnos de dónde venimos. 

Un ejemplo más del atraso secular de nuestro país en materia de salud pública, cuya configuración inicial se remonta a 1855. Países de nuestro entorno cuentan con instituciones de este tipo, algunas de referencia, como las del Reino Unido o Alemania. Todas ellas, incluyendo la europea (ECDC), están en periodo de reconfiguración fruto de las lecciones aprendidas tras la pandemia. En este sentido, puede ser una oportunidad para dar un salto desde el XIX y construir una Agencia del siglo XXI.

Las emergencias y crisis sanitarias se suceden y es urgente tenerla funcionando cuanto antes. Hablamos de las crisis por enfermedades transmisibles emergentes, pero también de las crisis humanitarias, como la inmigración irregular, que requieren respuestas sanitarias, o la emergencia climática que nos demanda con urgencia planes de mitigación, control y compensación, especialmente en las poblaciones vulnerables. Sin olvidar el incremento paulatino de las enfermedades crónicas, que origina dependencia a la vez que envejece la población. Todas ellas con sus derivadas económicas y políticas en costes y prioridades que no debemos de olvidar.

Prepararnos para estos desafíos, presentes y futuros, debe ser la misión esencial de la AESAP. No hay Estrategia de Seguridad Nacional si no hay seguridad sanitaria. La preparación de los hospitales y de la atención primaria debe incluir también sus respuestas a estas crisis. Las situaciones de caos que se vivieron en las primeras semanas y meses de la pandemia de la COVID-19 no deben volver a repetirse.

Para ello, la AESAP debe disponer de autonomía y recursos suficientes para liderar las respuestas a estos desafíos sobre la base de su competencia técnica y profesional. Tal como lo definió la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS), “una entidad pública con capacidad de ejercer potestades administrativas, con autonomía de gestión a través de contratos plurianuales, que la doten de legitimidad y autoridad”. Entre ellos, de manera imprescindible, hay que disponer de sistemas de vigilancia epidemiológica a tiempo, fiable y comparable, capaces de reunir y analizar información de los servicios asistenciales del SNS, junto con información demográfica, ambiental, laboral, económica, etc. Un trabajo que ha de hacer en red (red de redes), coordinado con los recursos internos, autonómicos y locales, como externos, hacia la Unión europea y la OMS. 

Tener operativa una Agencia especializada en salud pública, que mire los problemas colectivamente y dé prioridad a la prevención, ayudará en la búsqueda de soluciones a la altura de la complejidad de los problemas sanitarios a los que nos enfrentamos. La AESP es la pieza que faltaba, casi 40 años después, a la Ley general de Sanidad de 1986, la Ley Lluc, que sienta las bases de nuestro Sistema Nacional de Salud.

Una buena noticia que hay que celebrar, esperemos que pronto, por la vía de urgencia y con el apoyo unánime de los grupos parlamentarios.

Fernando G. Benavides
Universitat Pompeu Fabra

This Post Has 2 Comments

  1. Doncs a mi em sembla que si no es resol primer el problema “polític” de legitimitats creuades a Espanya (per dir-ho d’alguna manera) aquesta Agència ho tindrà molt difícil. Tema important per debatre … qui vulgui. Potser el cercle és un non lloc, no

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